martes, 1 de julio de 2008

Claro Clip


Existió alguna vez una historia sobre un gato sonriente y regalón como cualquier otro de su especie. Felipe, su dueño era un pequeño niño que lo amaba y lo cuidaba, ellos siempre hacían cosas juntas y Felipe disfrutaba sacándolo a pasear. Lo que él no sabia era que su pequeño gato guardaba un extraño, pero maravilloso secreto. Todas las noches cuando Felipe se iba a dormir a su habitación junto al gato, éste, a media noche se levantaba, y se iba a un rincón escondido en la habitación, sacaba una caja que el guardaba secretamente, en el que se encontraba un diminuto clip, su amigo.

En las noches ellos se reían mucho y el gato le contaba todas las cosas que hacía con su amo, al clip le encantaba escuchar esas hermosas historias y deseaba un día poder conocerlo.

Una mañana muy temprano Felipe decidió ordenar su habitación y encontró la cajita donde dormía el pequeño clip, la abrió y se encontró con ese útil alambre, el que le serviría para guardar sus historietas, el gatito en ese momento fue a buscar a su amigo y se dio cuenta que en las manos de Felipe estaba el clip. Desesperado por contarle al niño que era lo que tenia en sus manos lo siguió hasta el escritorio donde el se dirigía. El gato maullaba y decía: Claro! Claro!

Felipe no entendía que quería decirle su amigo, lo miraba con una gran sonrisa y lo acariciaba, hasta que por fin entendió que clip tenía un nombre, miro a Claro el clip y notó una sonrisa tímida y algo asustada…

El niño volvió a sonreír y dejo a Claro con su amigo el gato.

Por fin un ser humano pudo entender que no son los únicos que pueden sentir y existir en la tierra.

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